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Algo sobre el tratamiento conductual






El tratamiento conductual o la modificación de conducta resultan de gran utilidad a la hora de afrontar los problemas que conlleva el TDAH. 

La modificación de conducta nos puede ayudar mucho con los problemas de atención abordanto el control y modificación de ciertas conductas.

En modificación de conducta una herramienta eficaz y prácticamente insustituible son los refuerzos positivos

Como ya sabemos, en el caso del TDAH cuanto más inmediato sea el refuerzo más efectivo será.  Por tanto esta es una característica que debemos tener siempre presente, la inmediatez. No nos sirve de mucho presentar un refuerzo que se va a cumplir dentro de dos semanas, porque probablemente ya habrán olvidado a que se debe tal premio y por tanto no lo asocien a la conducta, de manera que esta no queda reforzada. 

Los refuerzos pueden ser de todo tipo, tanto materiales como sociales. Los reforzadores sociales son tan útiles o más que los materiales. Usando reforzadores sociales conseguimos lo mismo que con cualquier otro y con menor costo. Reforzadores sociales son por ejemplo los elogios. Cuando nos decidamos por reforzadores materiales debemos acompañarlos de felicitaciones y/o alabanzas. 

 Es importante que estudiemos qué reforzadores son los más adecuados y más motivantes para cada niño.  Cada niño es diferente y por tanto se interesará por cosas diferentes. Si usamos como premio algo que no le llama la atención no conseguiremos el objetivo de afianzar la conducta positiva y adecuada. Tampoco debemos olvidarnos de ir cambiando estos reforzadores, con ello evitamos que se acostumbren a ellos y dejen de tener efecto.

Todo niño necesita normas, saber a que atenerse y qué esperamos de él. Debemos intentar que las normas sean claras y explícitas, concretas también. Otro aspecto importante es que debemos ser además consecuentes para conseguir una adecuada respuesta, actuar siempre de la misma forma con las mismas consecuencias positivas o negativas. 

Cuando tenemos un niño con TDAH es indispensable que nos asegurarnos de que se nos entiende. ¿Cómo? En primer lugar hacer que nos mire a la cara cuando le hablamos y en segundo lugar asegurándonos de que ha oído y entendido las peticiones, en más de una ocasión vamos a tener que pedirle que nos la repita.

Algunas técnicas de modificación de conducta o tratamiento conductual se exponen a continuación:


Los programas de incentivos o economía de fichas pueden servirnos de gran ayuda. Para usar un programa de fichas es importante saber que podemos hacernos responsables de él. Necesitamos ser metódicos y constantes. Los programas de fichas nos permiten dar un refuerzo inmediato ante las conductas elegidas. Esta técnica consiste en dar fichas o puntos cada vez que se emite la conducta deseada. Las fichas se van sumando y una vez alcanzado cierto número prefijado se obtendrá por ellas un premio. Para poder ver los resultados debemos esperar unas semanas, por tanto, es importante no desanimarnos, porque puede ocurrir que los efectos tarden o que al principio no surta efecto; esto no quiere decir con tiempo comience a dar resultados.
Al principio es importante que el reto no sea demasiado difícil y que, por tanto, sea más fácil conseguir cierto premio, poco a poco lo haremos más difícil. Esto es importante para motivar al niño, de esta forma no solo sabe que puede conseguirlo sino que comprueba lo satisfactorio que es conseguir el premio. Además esta es una forma de que pueda entender mejor el método con el que se está trabajando.

Es importante tener un sistema de registro diario donde poder apuntar o colocar los puntos obtenidos, nos servirá para llevar un control y también les ayudará a ellos a comprobar sus avances y cuanto les falta para obtener el premio.

Cuando vemos que no funciona es importante evaluar qué pasa, por qué no funciona. En ocasiones el tiempo que dejamos pasar hasta la consecución del premio es demasiado largo, tal vez la conducta que hemos elegido no es clara, o tal vez no hayamos sido lo suficientemente metódicos.

Cuando tenemos a un niño con TDAH puede ser más útil trabajar con pegatinas en una cartulina que con fichas intercambiables, ya que por sus problemas de organización pueden perderlas, por ejemplo.


El contrato de contingencia establece un contrato en el que se determina qué se pide al niño y qué consecuencias tendrá el cumplir el contrato y el no cumplirlo. Para esta técnica debemos partir de conductas sencillas, empezar por lo más fácil y básico nos dará pié para pasar en un futuro a otras más complejas. Como ocurría en la economía de fichas los reforzadores han de ser negociados con el niño y cambiarse con frecuencia para que no se aburran.


El costo de respuesta se trata de implantar una consecuencia ante cierta conducta. También aquí podemos usar fichas para facilitar el trabajo. Podemos darle una serie de fichas que se irán retirando si no cumple las normas preestablecidas, evidentemente estas fichas serán intercambiables por un premio.


En el tiempo fuera se retira el acceso a las fuentes de refuerzo como son la atención, esta retirada se hace durante cierto tiempo e inmediatamente después de que ocurra la conducta. Es muy práctico para las conductas disrruptivas como la agresividad y otras técnicas no han funcionado. Se trata de dejar al niño en un lugar con pocos estímulos en un lugar que carezca de interés para él y durante un tiempo preestablecido. No debemos mandarlo por ejemplo a su cuarto pues los estímulos en esta habitación restarán efectividad al método.

En este método debemos estar muy atentos a cada circunstancia particular. El tiempo genérico suele ser un minuto por año que tenga, pero lo cierto es que esto va a depender de la situación y el niño. Nunca debe faltar la charla explicativa una vez terminado el tiempo fuera y asegurándonos de que entiende lo que se le explica.

Se trata de una técnica que usa refuerzo negativo de manera que es importante usarla poco, para aquellas conductas que no pueden ignorarse y que no responden a otras técnicas.


La extinción. Consiste en la no-aplicación de ningún reforzador o no prestar atención al niño si aparece la conducta inadecuada. Se basa en la idea de que todo comportamiento se mantiene cuando se refuerza y por tanto se debe ignorar al niño, lo que incluye retirarse ante la aparición de la conducta y no  criticar ni hablar sobre esa conducta delante del niño. Por ejemplo si el niño nos interrumpe al hablar con otros, ignorarle y continuar la conversación.

Es importante en este método no reaccionar al ver que el niño intensifica su conducta, es normal que la ver que se le ignore multiplique su mala reacción, pero si respondemos lo único que conseguimos es reforzar la conducta y sobre todo reforzar esa multiplicación de la mala conducta.
Esta técnica lleva su tiempo, debemos tener paciencia y cuidar nuestras reacciones.


Sobre corrección consiste en remediar las consecuencias de la conducta negativa, es decir, si ensucia limpiará además de lo que ensució algo más.